When Love Breaks Down: la ausencia hace que el corazón pierda peso
Relato Semibiográfico
Tenía un walkman azul.
No era mío.
Era de mi prima mayor. Me lo dejaba algunas tardes, cuando se cansaba de escuchar las mismas canciones.
La cinta que llevaba dentro no tenía carátula. Alguien había escrito algo en la etiqueta con bolígrafo, pero el tiempo y el roce lo habían borrado casi todo. Solo se leía una palabra suelta. Algo con «B». Nunca supe qué ponía.
La escuchaba entera, sin saltar nada. Porque en los walkmans de entonces no había botón para saltar. O lo había, pero funcionaba mal. Había que dejarlo correr. Escuchar lo que viniera.
Y ahí estaba.
Prefab Sprout.
«When Love Breaks Down».
1984.
No sabía quiénes eran. No sabía de qué iba la canción. Solo sabía que la melodía se me quedaba dentro. Que caminaba por el pasillo de casa con los auriculares puestos y que el mundo que veía por la ventana parecía de repente más lento.
Más importante
Más lejano.
Hablaba de algo que yo no había vivido todavía. De relaciones que se rompen despacio. De personas que dejan de quererse sin que nadie se dé cuenta. Lo supe mucho después. Entonces solo escuchaba la música.
Un piano que parecía llover.
Una voz que no intentaba convencer a nadie.
Un estribillo que subía y luego se quedaba flotando, sin saber muy bien dónde caer.
Cuando la cinta terminaba, el walkman hacía un click. Y yo me quedaba unos segundos quieto, auriculares puestos, escuchando cómo volvía el mundo. Los coches. La televisión encendida en algún cuarto. Mi madre llamando para cenar.
Pero durante esos tres minutos, nadie me había llamado. Nadie me había pedido nada.
Solo la canción.
Y ese walkman azul que no era mío.
Muchos años después supe que Paddy McAloon la escribió en una semana de junio. Que dejó la guitarra y empezó a componer con un sintetizador Roland. Que la publicaron tres veces, porque las dos primeras pasaron sin que nadie las escuchara.
También supe que McAloon terminó odiando una de sus propias frases. «Absence makes the heart lose weight.» Demasiado ingeniosa, dijo. Demasiado consciente de sí misma.
Pero yo no sabía nada de eso cuando la escuchaba en el pasillo de casa.
Solo sabía que me gustaba cómo sonaba. Que me hacía sentir algo que no sabía nombrar. Que cuando terminaba, el mundo tardaba unos segundos en volver a ser el de antes.
El walkman azul ya no funciona. La cinta se perdió en alguna mudanza. Mi prima ya no es esa chica de dieciséis años.
Pero la canción sigue sonando igual.
Como una lluvia fina que no moja, pero se queda.
Notas del Público
No hay notas aún. Haz clic en "Ver notas" para ser el primero.