Branquias bajo el agua: la canción que sonaba en el bar de los peces rojos
Relato Semibiográfico
Había una pecera en un bar de Lavapiés.
No recuerdo el nombre del bar. Ni siquiera sé si sigue abierto.
Pero recuerdo la pecera.
Grande. Descomunal.
Ocupaba media pared.
Dentro nadaban peces rojos. Gordos. Lentos.
Como si llevaran años dando las mismas vueltas
sin preguntarse por qué.
El bar olía a humedad y a caña vieja.
Las luces eran tenues.
La gente hablaba bajito.
O no hablaba.
Y de fondo, en un equipo de música que debía de ser de los 80,
sonaba algo raro.
Derribos Arias.
«Branquias bajo el agua».
Madrid, 1982.
No supe quiénes eran hasta años después.
Entonces solo recuerdo la voz.
Cavernosa. Distorsionada.
Como si llegara de otro sitio.
Como si el cantante grabara desde el fondo de una piscina vacía.
«Branquias bajo el agua, es el baile de actualidad.»
La letra no tenía sentido.
O quizá lo tenía, pero no para mí.
Hablaba de peceras. De algas verdeazuladas. De tirarse de una vez dentro.
Era una canción que parecía escrita
por alguien que miraba el mundo desde dentro del agua.
Desde dentro de una pecera.
Como los peces que yo miraba aquella noche.
Dentro de la pecera, los peces seguían nadando.
Afuera, la noche.
Y la canción sonaba como si fuera
la banda sonora exacta de esa imagen.
Como si alguien la hubiera escrito
pensando en ese bar concreto,
en esa pecera concreta,
en esos peces.
El cantante no estaba allí. Nunca lo estuvo.
Pero aquella noche, con la pecera delante y la música de fondo,
me pareció que sí.
Que estaba ahí, bajo el agua, bailando con los peces.
El bar de Lavapiés ya no existe.
O sí. No lo sé.
La pecera tampoco.
Los peces rojos se fueron con alguien o murieron.
Pero la canción sigue sonando.
«Branquias bajo el agua. El baile de actualidad.»
Como si aquella noche aún no hubiera terminado del todo.
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