Love of the Common People, la canción que sonaba en la cocina
Relato Autobiográfico
Ni siquiera la estaba buscando.
La he recordado al ver una plancha en un anuncio de televisión. Una de esas planchas nuevas, blancas, llenas de vapor y botones. Parecía demasiado perfecta. Demasiado silenciosa.
La de mi casa era azul. Pesaba muchísimo. Tenía un cable de tela gris que siempre acababa hecho un nudo sobre la mesa de la cocina.
Mi madre planchaba los martes por la tarde.
No sé por qué recuerdo eso exactamente. Hay cosas mucho más importantes que he olvidado. Pero eso no.
Recuerdo el ruido de la plancha calentándose. El pequeño silbido antes del vapor. El olor a ropa limpia mezclado con el calor de la cocina. Recuerdo también el suelo: losetas verdes y blancas, algo desgastadas ya por entonces.
Y la radio.
Siempre estaba encendida.
Era un transistor naranja, marca Sony, con una antena plateada que nunca se mantenía recta del todo. Mi madre iba cambiando de emisora mientras planchaba. A veces Radio Nacional. A veces la SER. Yo solo recuerdo las voces mezclándose con el ruido del vapor.
Y una tarde sonó esta canción.
Love of the Common People.
Paul Young.
1983.
No era una canción famosa entre la gente que yo conocía. En el colegio nadie hablaba de ella. Nunca la escuché en el patio ni en las fiestas de cumpleaños. Pero en aquella cocina sonaba a menudo.
Hace unos días me entró curiosidad y volví a escucharla después de muchísimo tiempo.
Y fue extraño.
Porque la canción seguía exactamente donde la había dejado.
Hay un momento concreto que siempre espero. Llega muy pronto, casi al principio. El bajo cambia apenas un poco y la voz de Paul Young entra de otra manera, más suave, más cansada quizá. Son solo unos segundos, pero siempre me han parecido importantes. Como esas cosas pequeñas que nadie más nota y que, aun así, se te quedan dentro durante años.
Mientras la escuchaba volví a ver aquella cocina entera.
Mi madre planchando sin decir demasiado.
La luz fría del fluorescente.
La antena torcida del transistor.
El vapor subiendo despacio.
Y entendí que no era nostalgia exactamente.
La nostalgia suele ser bonita.
Esto se parecía más a mirar por una ventana y ver una vida que ya no puedes tocar. Todo sigue ahí, quieto, como si hubiera estado esperándote. Pero tú ya no perteneces del todo a ese lugar.
La canción termina.
La cocina desaparece otra vez.
Y durante unos segundos me quedo escuchando el silencio, como hacía entonces, los martes por la tarde.

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EXP: #80-006
FECHA: 12/5/2026
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