La Cara B de mi Adolescencia

un diario de canciones que nadie pidió

Memorias en Estereo / Artistas / Transvision Vamp

Transvision Vamp

Brighton, 1985. Un bar de la costa sur de Inglaterra donde una chica de diecinueve años, que se había escapado de casa a los dieciséis, conoció a un guitarrista que llevaba toda la vida en bandas punk de las que tocaban en sótanos y se grababan en casetes. Ella se llamaba Wendy James. Él, Nick Christian Sayer. No tardaron mucho en darse cuenta de que tenían algo entre manos.

Se mudaron juntos a Londres, a Putney, y allí, en 1986, montaron una banda con un nombre que sonaba a ciencia ficción de serie B: Transvision Vamp. Sayer componía; James cantaba como si estuviera discutiendo con alguien, sin pedir permiso para nada. Reclutaron a dos amigos para completar la formación —el bajista Dave Parsons y el teclista Tex Axile, además del batería Pol Burton— y en diciembre de ese mismo año firmaron con una discográfica grande, MCA Records.

El primer single, «Revolution Baby», no hizo demasiado ruido. Tampoco lo hizo del todo su siguiente movimiento, una versión de «Tell That Girl to Shut Up» de Holly and the Italians, aunque empezó a llamar algo más la atención. El verdadero cambio llegó con «I Want Your Love», que entró directa al Top 5 del Reino Unido. De repente, lo que parecía una apuesta arriesgada empezaba a funcionar de verdad. Su primer álbum, «Pop Art» (1988), confirmó ese momento, con canciones como «Sister Moon» que sonaban a juventud, a noche, a algo que no quería pararse.

Pero el gran golpe llegó en 1989, con «Velveteen», su segundo disco: número uno en las listas de álbumes del Reino Unido y de otros diez países. El single «Baby I Don't Care» llegó al número tres tanto en el Reino Unido como en Australia, y de aquel disco salieron hasta cuatro sencillos que sonaron en todas las radios de medio mundo. Wendy James se convirtió, casi sin proponérselo, en un icono: la prensa británica la adoraba y la criticaba a partes iguales, la llamaban demasiado ruidosa, demasiado segura de sí misma. A ella, por lo visto, no parecía importarle demasiado.

Como tantas bandas que viven de un momento muy concreto, el éxito no duró siempre igual. Su tercer disco, en 1991, no tuvo el mismo impacto, y en 1992 Transvision Vamp se separó, en San Francisco, en mitad de una gira. Wendy James siguió en la música —solista, colaboradora de gente como Elvis Costello—, mientras que Nick Christian Sayer se quedó al margen del foco, sin buscar nunca la fama por su cuenta. Lo curioso es que la historia no terminó ahí: en 2025, más de tres décadas después, Transvision Vamp anunció su regreso, y para 2026 tienen previstas fechas de gira por Portugal y España. Casi cuarenta años después, sigue habiendo gente que quiere escuchar a esa chica de Brighton cantar como si no hubiera pasado el tiempo.

1 expediente Presente en: Pop Rock