Parálisis Permanente
Madrid, 1981. Todo comenzó con un viaje a Londres y un regreso cargado de oscuridad. Eduardo Benavente, batería y compositor de Alaska y los Pegamoides, volvió fascinado por el post-punk y el rock siniestro de la capital británica. Aquella influencia radicalizó el sonido de los Pegamoides, generó tensiones internas y, a finales de 1981, la ruptura definitiva. Eduardo y Nacho Canut abandonaron el grupo para fundar su propio proyecto. Se llamaría Parálisis Permanente, un nombre que sonaba a sentencia. La primera formación la completaron sus respectivos hermanos: Javier Benavente como cantante y Johnny Canut a la batería. Dos familias unidas por la sangre y la contracultura.
En octubre de 1981 grabaron sus primeras demos. Cuando Javier dejó el proyecto, Eduardo asumió también la voz y llamó a Jaime Urrutia —alma de Gabinete Caligari— a la guitarra. Juntos idearon publicar el EP de forma independiente, compartido con los propios Gabinete Caligari, bajo el sello Tres Cipreses, creado para la ocasión. En enero de 1982 salieron "Autosuficiencia" y "Tengo un pasajero": la tirada inicial de apenas mil copias se agotó en días. Poco después llegaron Ana Curra (teclados y voz) y Rafa Balmaseda al bajo, sustituyendo a Nacho Canut, que se unió a Dinarama. Con esta formación, el sonido se volvió más denso, más teatral. El single "Quiero ser santa" los consolidó como referencia del rock siniestro en España. En verano de 1982 grabaron en los estudios Doblewtronics su único LP, El acto, publicado por Tres Cipreses y reeditado después por DRO. Canciones como "Adictos a la lujuria", "Un día en Texas" o "Tengo un pasajero" destilaban un nihilismo romántico que bebía de Joy Division, Siouxsie and the Banshees y Killing Joke.
El desenlace fue brutal. El 14 de mayo de 1983, Eduardo Benavente viajaba en coche desde León hacia Zaragoza, donde tenían previsto actuar. Con él iban Ana Curra y Toti, el batería. Sufrieron un accidente de tráfico. Eduardo falleció en el acto. Tenía veinte años. La noticia llegó al festival de Zaragoza justo cuando Alaska y Dinarama terminaban su actuación. La banda había muerto con su líder, y la Movida perdía a uno de sus personajes más singulares. En 2020, el diario El País eligió "Autosuficiencia" como la canción más importante de la historia del punk en España. Era el reconocimiento tardío a un himno que en su momento había sonado como un puñetazo. Cuatro décadas después, El acto sigue siendo exactamente eso.