Ultravox
Todo empezó en Londres en 1974, cuando un grupo de estudiantes de arte con mucho nervio y pocas certezas decidió que querían hacer algo distinto. Dennis Leigh —que con el tiempo se convertiría en John Foxx— reunió a Chris Cross, Stevie Shears, Warren Cann y Billy Currie bajo el nombre Tiger Lily. Su primer single fue una versión de Fats Waller que no los representaba en absoluto, pero poco importaba: estaban buscando su propio sonido, uno que mirara a Bowie, a Kraftwerk y al futuro al mismo tiempo. Después de cambiar de nombre varias veces, se quedaron con Ultravox! —el signo de exclamación como pequeño homenaje a la escena alemana que tanto admiraban— y firmaron con Island Records en 1976. Tres discos llenos de ideas, producidos entre otros por Brian Eno, que la crítica aplaudió y el público ignoró.
La crisis llegó en 1979, cuando John Foxx se fue. Podría haber sido el final, pero fue justo lo contrario. Billy Currie, que andaba colaborando en el proyecto Visage junto a Steve Strange y Rusty Egan, conoció allí a Midge Ure, un músico escocés con instinto pop y mucho oficio. Egan convenció a Currie de que Ure era exactamente lo que Ultravox necesitaba, y acertó de lleno. Con Ure al frente y Conny Plank otra vez en la producción —ahora para Chrysalis Records—, grabaron Vienna en 1980. El disco fue un antes y un después: synth-pop elegante y melancólico que arrasó en las listas británicas. La canción que le daba título estuvo a punto de llegar al número uno, pero se lo impidió la improbable «Shaddap You Face» de Joe Dolce. Una de esas ironías que solo da el pop.
Los años siguientes fueron los de su mejor racha: Rage in Eden, Quartet —producido por George Martin—, y Lament en 1984, que incluía «Dancing with Tears in My Eyes», uno de sus himnos más recordados. Pero el éxito tiene sus propias trampas. La participación de Ure en Band Aid y Live Aid le dio una visibilidad que acabó alejándole del grupo, y en 1986 publicaron U-Vox, un disco que pasó sin demasiada pena ni gloria. Al año siguiente, Ultravox se disolvió.
Hubo reencuentros: uno en 1992 con una formación diferente que no cuajó, y otro mucho más emotivo en 2008 y 2009, cuando la formación clásica volvió a los escenarios y llegó a publicar un nuevo álbum, Brilliant, en 2012. Pero la historia tuvo un cierre triste: el 25 de marzo de 2024, Chris Cross falleció a los 71 años. Midge Ure lo despidió públicamente como "el pegamento que mantenía unida a la banda." Con él se fue algo más que un bajista: se fue uno de los arquitectos de un sonido que, cuarenta años después, sigue siendo imposible de imitar.
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