La Dama Se Esconde
San Sebastián, 1981. Cuatro amigos de un colegio jesuita de la ciudad empezaron a ensayar con dieciséis años. Se llamaron Agrimensor K, en homenaje al protagonista de El Castillo, la novela inacabada de Kafka. El nombre lo decía todo: asfixia, oscuridad, un personaje que intenta entrar en algún sitio y nunca puede. Nacho Goberna —hijo del futbolista Pahiño, mítico goleador del Real Madrid señalado en la época por sus ideas políticas— tocaba la guitarra. Ignacio Valencia —hermano de Irantxu Valencia, que años después sería la voz de La Buena Vida— cantaba y tocaba el bajo. Grabaron dos singles con DRO, hicieron tres conciertos, y cuando el batería se fue compraron una caja de ritmos. Con eso grabaron «¿Juegas al escondite?», su tema más logrado. Las ventas fueron casi nulas. Decidieron disolver el grupo y empezar algo diferente.
Lo diferente llegó en 1983. Nacho e Ignacio se mudaron a Madrid, cambiaron Kafka por Tolkien —el Señor de los Anillos como universo de referencia en lugar de El Castillo— y bautizaron el nuevo proyecto en homenaje a Orson Welles y su película La dama de Shanghai: La Dama Se Esconde. En las Navidades de 1984 sus dos primeras canciones aparecieron en el recopilatorio La única alternativa, editado por el sello Grabaciones Accidentales. En 1985 llegó el mini-LP Avestruces, producido por Paco Trinidad, con guitarras cristalinas, cajas de ritmos y letras sobre pájaros, regalos y paisajes que no existían en ningún mapa. La crítica los aplaudió sin reservas. El gran público casi no los oyó. Pero entre quienes los oyeron, quedaron para siempre.
Con el fichaje por Warner en 1987 llegó el giro: más guitarras eléctricas, más potencia, menos electronica. La tierra de los sueños (WEA, 1987) los consolidó como uno de los proyectos más sofisticados del pop español. Coge el viento (WEA, 1989) fue su cima comercial: «Capturado» llegó al número 9 en España, su mejor resultado en listas, y el disco vendió más de lo que nadie esperaba de un dúo que escribía letras sobre halcones y capitanes de barco. Lejos del puerto (WEA, 1990), producido por Paco Trinidad con un sonido más cuidado, no consiguió superar aquel éxito, aunque canciones como «No tienen otro sitio donde ir» o «Ciudad fuego» estaban entre lo mejor que habían escrito nunca. Hoy (WEA, 1993), el disco que ellos mismos consideran su mejor obra, llegó demasiado tarde o demasiado pronto: el público no lo encontró y la discográfica tampoco apostó por él. La Dama Se Esconde se disolvió ese mismo año.
La historia podría haber terminado ahí. No terminó. En 1999 publicaron la Antología completa, con rarezas, caras B y un tema inédito, que acercó su música a una nueva generación que no los había vivido en directo. En 2002, Nacho Goberna publicó en solitario Transparente, ya sin Valencia, seguido de Un bosque de té verde (2010). En 2011, en el 25 aniversario de Armarios y camas, rescató bajo suscripción dos álbumes de grabaciones inéditas: Una habitación llena de pájaros (1985) y Después de hoy y antes de mañana (1993-1995). La Dama Se Esconde nunca fue un grupo para todo el mundo. Fue un grupo para quien estuviera dispuesto a escuchar con atención. Y los que escucharon con atención llevan treinta años sin poder olvidarlo.