Killing Joke
Notting Hill, Londres, finales de 1978. Jaz Coleman y Paul Ferguson se conocieron tocando en la banda de un músico llamado Mat Stagger. Dos personas que tenían en común una sola cosa: querían hacer algo completamente distinto a lo que estaban haciendo. Se fueron. Pusieron un anuncio en Melody Maker. Apareció un guitarrista del noreste de Inglaterra al que todos llamaban Geordie por el acento que traía de Chester-le-Street, y un bajista llamado Youth. Cuatro personas que odiaban la música del otro y que encontraron en esa tensión exactamente el sonido que buscaban. Así nació Killing Joke.
Su primer EP, Turn to Red, lo sacaron en octubre de 1979 en su propio sello, Malicious Damage, porque ninguna discográfica se lo iba a sacar. John Peel lo recibió en mano a la entrada de la BBC y fue al primer concierto a comprobar que no era una broma. Los programó en su show y la carrera de Killing Joke arrancó de verdad. Los primeros ochenta fueron los suyos: oscuros y bailables al mismo tiempo, guitarras que cortaban y ritmos que entraban por las piernas antes de que te diera tiempo a pensar. Bandas como Metallica, Nirvana, Nine Inch Nails o Soundgarden los citarían después como influencia directa. Pero en 1984, cuando salió «Eighties», en España no los conocía prácticamente nadie.
La banda tuvo siempre una relación complicada con su propia continuidad. Youth dejó el grupo en 1982 y se convirtió con los años en uno de los productores más solicitados del pop británico: co-productor de Urban Hymns de The Verve, trabajos con The Orb, remixes para U2, Paul McCartney. Coleman emprendió una carrera paralela como compositor de música clásica. Se disolvieron, volvieron, se volvieron a disolver. Paul Raven, el bajista que sustituyó a Youth, murió de un ataque al corazón en Ginebra en octubre de 2007 con cincuenta años. Los cuatro miembros originales se reencontraron en su funeral y decidieron volver a tocar juntos. Algunas bandas se sostienen con contratos. Esta se sostenía con otra cosa.
El 26 de noviembre de 2023, Geordie Walker murió en Praga tras sufrir un ictus. Tenía 64 años. Había sido el único guitarrista de Killing Joke durante más de cuatro décadas, desde el primer concierto hasta el último. Youth escribió de él: «No man was cooler than Geordie, one of the very best and most influential guitarists ever.» Jimmy Page intentó convencerle alguna vez de grabar juntos. Geordie le dijo que no quería sus solos de guitarra encima de su música. Eso resume bastante bien quién era.
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