La Cara B de mi Adolescencia

un diario de canciones que nadie pidió

Memorias en Estereo / Artistas / Japan

Japan

Catford, sur de Londres, 1974. Todo empezó como suelen empezar las cosas que luego importan de verdad: sin plan, sin pretensiones, en los pasillos de un colegio del sur de Londres. David Batt y su hermano pequeño Steve empezaron a tocar con su amigo de la infancia Andonis Michaelides —de origen chipriota, aunque londinense de nacimiento—, con los únicos argumentos de unas canciones de dos acordes y las ganas de escapar de las aulas. Pronto los tres se pusieron nombres nuevos, tomados por préstamo de los New York Dolls: David pasó a llamarse Sylvian —en homenaje al guitarrista Sylvain Sylvain—, Steve se convirtió en Jansen —por David Johansen, el cantante— y Andonis en Mick Karn. El nombre del grupo, Japan, lo eligieron casi por accidente, justo antes de su primer bolo. Sonaba a exótico. A provisional. Se quedó para siempre. Al núcleo original se sumaron el teclista Richard Barbieri y el guitarrista Rob Dean, y en 1978 publicaron su primer álbum, «Adolescent Sex», un ejercicio de glam-rock eléctrico que pasó sin pena ni gloria en el Reino Unido pero encontró un público inesperado en Japón — la paradoja. La crítica no les perdonaba los aires de grandeza. Ellos persistieron.

La transformación fue paulatina y decidida. Dejaron atrás las guitarras distorsionadas, abrazaron los sintetizadores y el minimalismo, y con «Quiet Life» (1979) y «Gentlemen Take Polaroids» (1980) encontraron su voz propia: elegante, fría, cinematográfica. El público los empezó a seguir, especialmente en Europa, donde su estética sofisticada los convirtió en iconos del movimiento New Romantic, etiqueta que ellos siempre rechazaron por reduccionista. En 1981 grabaron «Tin Drum», su obra maestra — un disco influido por la música tradicional china y el minimalismo, con «Ghosts» como joya central. Un tema construido sobre un teclado inquietante, sin batería ni bajo, solo la voz susurrante de Sylvian contando algo muy personal. Publicada en marzo de 1982 como single, alcanzó el número 5 en las listas británicas — su mayor éxito comercial, y el más improbable. Pero la banda ya estaba rota por dentro: las tensiones entre Sylvian y Karn llevaban años acumulándose, y el éxito no hizo más que agrandar las heridas. En diciembre de 1982, Japan se separó.

Tras la ruptura, cada miembro siguió su camino. David Sylvian inició una carrera en solitario de enorme calidad, colaborando con Ryuichi Sakamoto y Robert Fripp, y publicando discos como «Brilliant Trees» (1984). Richard Barbieri acabó en las filas de Porcupine Tree. Steve Jansen continuó activo en proyectos instrumentales junto a Barbieri. Y Mick Karn desarrolló una carrera como solista de vanguardia y se ganó también una reputación como escultor — hasta que murió de cáncer en enero de 2011. En 1989 los cuatro volvieron a reunirse para grabar lo que se publicaría en 1991 bajo el nombre de Rain Tree Crow, un trabajo experimental que, aunque evitaba deliberadamente el nombre de Japan, sonaba como una evolución natural de su estilo. Un reencuentro puntual, un espejismo. La magia de Japan solo podía entenderse como un momento único, irrepetible. Su música, hecha de silencios, bajos hipnóticos y una melancolía que nunca se vuelve cursi, sigue sonando a futuro. Porque ellos, los chicos de Catford que se maquillaban como estrellas de rock, lo entendieron antes que nadie: la verdadera belleza no está en lo que muestras, sino en lo que escondes.

1 expediente Presente en: Synthpop