Erasure
Londres, 1985. Mientras el synth-pop dominaba las listas británicas, Vince Clarke publicó un anuncio anónimo en la revista Melody Maker. Buscaba vocalista para un proyecto nuevo. El nombre ya pesaba: Clarke había sido miembro fundador de Depeche Mode y la mitad del aclamado dúo Yazoo. Entre más de 40 aspirantes, apareció un joven de Peterborough llamado Andy Bell, sin experiencia discográfica pero con una voz y una presencia que lo cambiaban todo. Clarke lo describió después como "un soplo de aire fresco". Aquella tarde, Erasure empezó a existir.
El nombre lo tomaron de Eraserhead, la película de culto de David Lynch favorita de Bell, aunque circula también la leyenda de una cinta de demo marcada "para borrar" que nadie borró. Sus tres primeros sencillos pasaron sin pena ni gloria en el Reino Unido, pero el cuarto lo cambió todo: "Sometimes" (1986) llegó al número 2 en las listas británicas y abrió una racha que no se detendría en años. El álbum The Innocents (1988) los instaló en lo más alto, con tres himnos generacionales —"Ship of Fools", "Chains of Love" y "A Little Respect"— y su primer número 1 en el Reino Unido. Esta última alcanzó el puesto 4 en UK y el 14 en Estados Unidos. En 1989, la industria les entregó el Brit Award al Mejor Grupo Británico.
Lo que vino después fue una racha difícil de igualar: Wild! (1989), Chorus (1991) e I Say I Say I Say (1994), tres álbumes consecutivos en el número 1 británico. Detrás del éxito, Andy Bell cargaba algo más pesado: fue uno de los primeros artistas pop en declararse abiertamente homosexual, y su lucha personal —el diagnóstico de VIH, la muerte de su marido— añadió una profundidad real a canciones que ya de por sí apuntaban al corazón. Cuatro décadas después, Erasure sigue en activo, con más de 28 millones de discos vendidos y una música que no ha envejecido porque nunca pretendió ser de su tiempo. Solo quería ser honesta.