Double
Zúrich, 1983. Mientras el pop de la época se lanzaba de cabeza a los sintetizadores y el ruido de la modernidad, Kurt Maloo y Felix Haug decidieron ir en la dirección contraria. Se habían conocido en un proyecto anterior que no llegó a ningún lado, y de esa frustración compartida sacaron algo más útil que el éxito: la certeza de lo que no querían hacer. Maloo era pintor antes que cantante —esa voz grave y sin artificios lo delata— y Haug venía de la música clásica y de colaborar con Yello, los pioneros electrónicos suizos. Juntos formaron Double, un nombre que decía mucho: dos caracteres distintos buscando un punto donde encontrarse.
Ese punto llegó en otoño de 1985, con el álbum Blue y una canción que no pedía permiso para quedarse. "The Captain of Her Heart" era todo lo que el pop de entonces no era: lenta, pianística, construida sobre silencios. Cuenta la historia que la melodía nació en un sintetizador y que fue el ingeniero de sonido quien propuso grabarla con piano de cola, como guía provisional. Provisional que se volvió definitiva porque, sencillamente, no había nada que mejorar. La letra le salió a Maloo casi sin pensarlo, en minutos, y él mismo lo describió años después como algo cercano a lo espeluznante. Así son las canciones que duran: no se fabrican, aparecen.
El éxito fue enorme —número uno en España, entre los diez primeros en el Reino Unido, millones de copias en todo el mundo— y también, como suele ocurrir, una trampa difícil de esquivar. El segundo disco, Dou3le (1987), llegó con buenas canciones pero sin la misma fortuna, y la banda se disolvió discretamente a finales de los ochenta, sin drama. Kurt Maloo siguió grabando en solitario. Felix Haug se dedicó a componer para cine y publicidad hasta que murió de un infarto en mayo de 2004, llevándose con él el reencuentro que los dos habían planeado. Queda la música. Queda ese piano. Y queda la sensación, cada vez que suena la canción, de que algunas cosas se hacen bien a la primera o no se hacen.