La Cara B de mi Adolescencia

un diario de canciones que nadie pidió

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Decibelios

El Prat de Llobregat, febrero de 1980. Tras un viaje a Londres donde había respirado el emergente sonido del Oi! y el punk más callejero, Carlos "Fray" Treviño convenció a los hermanos Miguel Alférez (batería) y Manolo Alférez (bajo) y al guitarrista Xavi Vilaró para formar una banda. Se llamaron primero "dB", pero al descubrir que un grupo americano ya usaba ese nombre, optaron por el definitivo: Decibelios. Eran los primeros en España en plantar la bandera del Oi!, un sonido que bebía de la rabia del punk pero miraba directamente a la realidad de la calle y la clase trabajadora. Los comienzos fueron de guerrilla urbana: se colaron en las fiestas de la Mercé intentando llegar al escenario, y en octubre de 1983 se plantaron en plena Gran Vía de Barcelona, subidos a un camión a escasos 50 metros de una comisaría, para dar un concierto improvisado.

En marzo de 1982 debutaron en Madrid junto al mítico Rock-Ola, lo que les valió un contrato con DRO y su primer single, "Paletas Putrefactos". En 1983 Vilaró abandonó la banda y fue sustituido por Manel Doménech, de los Massturbadores Mongólicos, consolidando la formación que perduraría toda la década. Su discografía es una sucesión de hitos: "Caldo de pollo" (1984), grabado en apenas seis días, con himnos como "Voca de Dios" —una de las primeras mezclas de punk y ska en España—; "Oi!" (1985), con su demoledora versión de "Chaos" de The 4 Skins rebautizada como "Kaos"; y "Vacaciones en el Prat" (1986), cuya primera edición contenía un plagio de "Angelitos negros" de Antonio Machín, lo que obligó a destruir 5.000 copias y pagar una multa de 250.000 pesetas.

A lo largo de la década se convirtieron en referente del rock contestatario, pero la ambigüedad ideológica en torno al movimiento skinhead les generó una leyenda negra de la que nunca acabaron de desprenderse. Tras su disolución en 1990, sus discos se reivindicaron como piezas de culto. En 2014 regresaron a los escenarios con la gira "¡A por ellos!", movidos por la misma rabia que les dio vida. Fueron los primeros, los más ruidosos y los que nunca pidieron permiso. Porque el Oi! no se inventó en los libros, se inventó en las calles del Prat.

1 expediente Presente en: Oi!