La Cara B de mi Adolescencia

un diario de canciones que nadie pidió

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And Also The Trees

Inkberrow, Worcestershire, 1979. Un pueblo pequeño, caminos de tierra, campo hasta donde alcanza la vista. Ahí, lejos del ruido de Londres y de cualquier escena musical urbana, dos pares de hermanos decidieron que el futuro podía sonar de otra manera. Simon Huw Jones (voz), su hermano Justin (guitarra), Graham Havas (bajo) y Nick Havas (batería) formaron And Also The Trees en el salón de una casa, con más poesía romántica en la cabeza que acordes de moda. El nombre lo sacaron de una de sus primeras composiciones — una pieza instrumental grabada por Justin en una grabadora de carrete abierto. Sencillo, enigmático. Como una puerta que se abre a un paisaje deshabitado. No querían sonar como nadie, y desde luego no lo consiguieron. Su sonido era rural y sombrío, con guitarras que evocaban una mandolina y letras que parecían arrancadas de un libro de poemas del siglo XIX. Una anomalía en toda regla.

El destino les tendió la mano cuando una cinta de demos grabada en casa llegó a manos de The Cure, que buscaban teloneros para su gira británica de 1981. La respuesta fue un sí rotundo. En cuestión de meses, los chicos de Inkberrow pasaron de ensayar en establos a compartir escenario con una de las bandas más influyentes del momento. La amistad cuajó: Robert Smith y Mike Hedges co-produjeron su segunda demo, «From Under the Hill» (1982), hoy una pieza de coleccionista muy codiciada. Después llegaron Lol Tolhurst — teclista y batería de The Cure — como productor, y con él grabaron sus primeros lanzamientos oficiales: el single «Shantell» (1983), «The Secret Sea» (1984) y su álbum debut homónimo (1984). John Peel, el legendario DJ de la BBC, se convirtió en ferviente defensor e invitó a la banda a grabar sesiones en sus estudios. Poco a poco, And Also The Trees se labraron un nombre en el rock subterráneo europeo — admirados por críticos y músicos, pero siempre esquivos a los focos del gran público.

Los años siguientes consolidaron su leyenda. «Virus Meadow» (1986), «The Millpond Years» (1988) y «Farewell to the Shade» (1989) son álbumes que suenan a campos nevados, a estanques helados, a las leyendas que se cuentan en los pueblos cuando cae la noche. En 1987 publicaron el EP «The Critical Distance», tres canciones — entre ellas la pieza que da título al disco — con bajo denso, teclados que resuenan a campanas lejanas y esa atmósfera de misterio sin resolver que solo ellos saben crear. And Also The Trees nunca fue una banda fácil. Su música exige tiempo, atención y cierta disposición a perderse en sus laberintos. Pero quienes se dejan atrapar, lo hacen para siempre. Después de más de cuarenta años de carrera y una larga lista de álbumes de estudio, siguen activos y fieles a sí mismos. Los chicos de Inkberrow aún están ahí, en la penumbra, tocando sus guitarras que suenan a bosques lejanos y a poemas perdidos.

1 expediente Presente en: Post-punk