Inkisición: el punk que no pedía permiso
Relato Autobiográfico
Si coges un libro sobre el rock español de los 80, verás nombres. Muchos.
Casi todos hombres.
Las mujeres aparecen poco. A veces ni aparecen. No salen en las portadas. No protagonizan documentales. Parece que hubieran estado mirando desde fuera mientras todo ocurría.
Pero estaban allí.
En los locales pequeños.
En los escenarios.
En los conciertos donde olía a tabaco y cerveza caliente.
Haciendo exactamente el mismo ruido que los demás.
Esta canción es una prueba de eso.
Inkisición.
Vulpess.
Barakaldo, 1983.
La primera vez que escuché la voz de Loles Vázquez pensé que sonaba peligrosa.
No porque gritara más fuerte que otros grupos punk.
Porque no parecía pedir permiso.
En muchos discos antiguos todavía se nota cuándo alguien intenta sonar correcto. Afinar. Gustar. Encajar.
Aquí no.
La voz va hacia delante como si no hubiera tiempo para repetir la toma.
Y quizá por eso sigue sonando tan viva.
El punk español de los 80 estaba lleno de rabia, pero muchas veces era una rabia muy masculina. Muy de barra de bar. Muy de demostrar algo.
Vulpess tenían otra cosa.
Sonaban como personas cansadas de que les dijeran cómo debían comportarse.
Cómo vestir.
Cómo hablar.
Cómo cantar.
Cómo ser chicas.
Y por eso incomodaban tanto.
Cuando aparecieron en televisión tocando Me gusta ser una zorra, media España se escandalizó. Hubo artículos, denuncias, políticos hablando del grupo como si fueran un problema nacional.
Eran cuatro chicas haciendo punk.
Y aun así parecían peligrosísimas.
Escuchando hoy Inkisición todavía se nota algo de aquella tensión.
La guitarra suena sucia.
La batería parece empujar la canción todo el rato.
Y la voz de Loles no intenta ser bonita ni un segundo.
Solo intenta llegar antes de romperse.
Hace poco volví a escuchar la canción con auriculares, de noche.
Y pensé en algo extraño.
La cantidad de grupos de hombres de aquella época que sí tuvieron espacio para envejecer. Para convertirse en historia. Para acabar en listas y documentales.
Y la cantidad de mujeres que quedaron fuera incluso después de haber estado allí desde el principio.
Pero canciones como esta siguen apareciendo.
Como una prueba.
Como una cinta encontrada al fondo de un cajón que todavía hace ruido cuando la pones.
Y quizá eso es lo mejor del punk.
Que incluso cuarenta años después sigue sonando como algo que todavía molesta un poco.

Acepta las cookies para reproducir el vídeo
EXP: #80-0010
FECHA: 12/5/2026
MEMORIAS STEREO