La Cara B de mi Adolescencia

un diario de canciones que nadie pidió

Expediente Nro. #80-004

La canción que bailaba tu madre sin que ella lo supiera

Nik Kershaw
1984

Relato Autobiográfico

En los 80, los adultos decían que no les gustaba la música moderna.

Lo decían continuamente.

«Eso no es música.»
«Todo suena igual.»
«Solo hacen ruido.»

Pero luego sonaba una canción en la radio, o en una tienda, o mientras conducían, y algo se movía sin querer.

Un pie.
Los dedos sobre la mesa.
Los hombros.

Esta es una canción así.

I Won't Let The Sun Go Down On Me.
Nik Kershaw.
1984.

No era una canción solemne. Ni importante. Era una canción llena de sintetizadores, estribillos enormes y esa energía extraña que tenían muchas canciones de los 80: parecían alegres y melancólicas al mismo tiempo.

Sonaba mucho en tiendas y grandes almacenes.

Yo acompañaba a mi madre algunas tardes de rebajas. Ella miraba chaquetas que probablemente no iba a comprar. Pantalones doblados en mesas enormes. Jerseys colgados demasiado altos.

Yo me aburría bastante.

Me quedaba quieto junto a los probadores mientras sonaba música por los altavoces del techo.

Y entonces ocurría.

Mi madre movía los hombros.

Muy poco.
Apenas un gesto.

Pero yo lo veía.

Ella jamás habría admitido que le gustaba aquella música. En casa escuchaba a Julio Iglesias, Nino Bravo o Camilo Sesto. Eso sí era música "de verdad".

Lo demás era ruido.

O eso decía.

Pero mientras Nik Kershaw sonaba por los altavoces de la tienda, mi madre tarareaba el estribillo sin darse cuenta. Palabras sueltas en inglés mal pronunciado. Apenas un movimiento mínimo en los hombros.

Y a mí aquello me fascinaba.

Hace poco volví a escuchar la canción.

Y me pasó algo extraño: antes de recordar la música, recordé la tienda.

La luz blanca de los fluorescentes.
El suelo brillante.
El sonido metálico de las perchas.
Mi madre mirando una chaqueta en silencio.

Luego llegó el sintetizador.

Hay un momento, cerca de la mitad de la canción, en el que todo parece abrirse un poco más. La música se vuelve más grande. Más luminosa. Como si alguien acabara de abrir una ventana.

Y cada vez que llega esa parte vuelvo a verla moviendo los hombros.

Entonces yo pensaba que los adultos siempre habían sido adultos. Que habían nacido directamente cansados, serios, preocupados por el precio de las cosas.

Pero aquella canción me hizo entender algo pequeño.

Mi madre también había tenido veinte años.
También había escuchado música que a sus padres seguramente no les gustaba.
También había sentido ganas de bailar sin querer reconocerlo.

Mi madre ya no pasa las tardes en aquellos grandes almacenes. Hace años que dejamos de ir juntos de compras.

Pero cuando escucho I Won't Let The Sun Go Down On Me, vuelvo allí automáticamente.

La veo entre fluorescentes y perchas.
Moviendo los hombros apenas un milímetro.
Intentando que nadie lo note.

Y durante un instante vuelve a parecer joven otra vez.

Sin decirlo.

Ficha Técnica
Duración: 3:30 Año: 1984 Posición en listas: Top 10 en Reino Unido en 1984 Dato curioso: La canción fue uno de los mayores éxitos de Nik Kershaw durante el auge del pop británico de los años 80.
Tienda de los años 80 con luz blanca y mujer mirando ropa mientras suena música, evocando la nostalgia y juventud oculta en I Won’t Let The Sun Go Down On Me de Nik Kershaw
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Archivo Audiovisual
NOTA DE CAMPO:
"Un milímetro. Apenas nada. Pero tú lo viste"
REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL
EXP: #80-004
FECHA: 12/5/2026
VERIFICADO
MEMORIAS STEREO

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